20 inventos e innovaciones alimentarias

La Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural (Royal Society) ha publicado una lista formada por los 20 inventos e innovaciones más importantes del mundo de la alimentación, se trata de una lista que en principio estaba formada por 100 inventos e innovaciones, pero los expertos determinaron que era necesario reducirla sólo a 20. Para ello votaron los miembros de esta sociedad y expertos de la industria alimentaria, se valoraron cuatro criterios, la accesibilidad, la productividad, la estética y la salud.

Evidentemente en esta lista de inventos e innovaciones alimentarias destacan los concebidos en los últimos siglos, los tres primeros corresponden al siglo XVIII y XIX, la refrigeración artificial, algo que se logró demostrar en 1748, la pasteurización en 1862 y la lata de conservas patentada en 1810, en el caso de la hojalata, ya que anteriormente, en 1803 se había logrado desarrollar un método para conservar alimentos mediante calor y recipientes herméticos, pero eran de cristal, gracias a las latas se ha podido ampliar la vida útil de algunos productos hasta cinco años.

El cuarto invento es el horno tradicional que empezó a utilizarse hace miles de años, aunque evidentemente fue evolucionando, pasando de ser algo similar a una tapa de adobe que permitía la cocción de los alimentos por ambos lados, hasta llegar a los tradicionales y grandes hornos de leña, y el paso a los eléctricos. El quinto puesto es para el regadío, gracias a la canalización y distribución del agua se logró asegurar la producción de los cultivos, el método utilizado eran las zanjas que conducían el agua, nada que ver con los actuales aspersores. Los expertos de la Royal Society clasifican en sexto lugar a las máquinas cosechadoras, un invento realmente revolucionario que permitió ahorrar tiempo y trabajo.

En séptima posición encontramos el horneado, originariamente se utilizaban las brasas o piedras calientes con las que se lograba una cocción prolongada y lenta. El octavo puesto es para la cría selectiva, es decir, la selección de aquellos productos alimentarios con determinados rasgos de interés, sea en animales o plantas, a fin de mejorar la productividad y calidad de los alimentos obtenidos.

Le sigue la molienda, proceso con el que se pulverizan, por ejemplo, los granos de cereal con un molino (antaño de piedra) para obtener alimentos como la harina, claro, que la molienda es un proceso de amplio espectro y puede utilizarse con muchos alimentos. En décima posición han considerado al arado, gracias a él se facilitó el proceso de siembra y producción de alimentos. En el puesto número once aparece la fermentación, gracias a este proceso disfrutamos en la actualidad de alimentos como el pan, el queso o bebidas como el vino o la cerveza. Le sigue la red de pesca en la duodécima posición, data de la Edad de Piedra, y permitió aprovechar los recursos marinos.

En la posición trece se coloca el barbecho o rotación de cultivos, una misma parcela de tierra se utilizaba para sembrar diferentes productos dependiendo de la estación del año, los beneficios a priori eran la reposición de los elementos a la tierra, como por ejemplo el nitrógeno, se evitaba el empobrecimiento de la tierra y además ayudaba a controlar las plagas y enfermedades, recordemos que en cultivos intensivos de un mismo alimento son mayoritarias. En el puesto catorce los expertos han colocado la olla, un invento realmente importante que permitió enriquecer la cocina con el método de cocción hervir, ¿quién puede estar sin una olla?

En la posición quince encontramos los cuchillos de cocina, un instrumento en continua evolución, primero hojas de silex o huesos y poco a poco fue evolucionando, su hoja se fabrica actualmente con diferentes materiales y aleaciones. Los utensilios o los cubiertos se clasifican en el puesto número dieciséis, con ellos se empezaron a cortar y preparar los alimentos antes de introducirlos en la boca, sustituyendo a las manos. El invento clasificado en la décimo séptima posición es el tapón de corcho, con él se podían cerrar botellas y tarros gracias a sus características impermeables. En la clasificación número dieciocho encontramos los barriles, muy importantes para poder almacenar líquidos y transportarlos con facilidad, aceite, vino, agua… sin ellos todo habría sido más complicado.

Finalmente abordamos los dos últimos inventos e innovaciones más importantes del mundo de la alimentación según los expertos de la Royal Society, en el puesto diecinueve se clasifica el horno microondas, un aparato que gracias a un magnetrón, permite la cocción de los alimentos haciendo vibrar las moléculas de agua que contiene generando calor. El primer horno microondas se comercializó en 1947 y su precio era de unos 38.600 euros, claro, que el aparato no tenía nada que ver con los actuales, medía 1’8 metros de altura y pesaba unos 340 kilos.

Clasificado en el puesto veinte encontramos un método de cocción, freír. Cocinar en aceites o grasas es algo que se remonta a unos 2500 años antes de Cristo, los egipcios ya disfrutaban de las frituras, gracias a este proceso se amplió el mundo de las técnicas culinarias.

Fuente http://www.gastronomiaycia.com/2012/09/25/los-20-inventos-e-innovaciones-mas-importantes-del-mundo-de-la-alimentacion/

Anuncios

Pan Pita su historia y receta

El Pan Pita, es un tipo de Pan plano de consumo en el mediterráneo oriental, especialmente en el cercano oriente, cocido en las paredes del horno. Se caracteriza por ser un pan ahuecado el cual puede ser rellenado con todo tipo de comidas.

Etimológicamente, el nombre deriva de la palabra griega moderna πίτα, usada para designar “pastel” o “pan”.

En el antiguo Egipto el clima determinó qué se comía y qué se bebía. Padres de la biotecnología, los antiguos egipcios son considerados como los primeros en elaborar cerveza, pan y vino.

Es una de las comidas tradicionalmente búlgaras, y se sirve acompañado de miel y sal. En las bodas búlgaras se entrega a los novios, con una serie de rituales que significan igualdad y la dulzura de la vida de casados.

El pan pita es uno de los alimentos más antiguos cuyo origen se lo atribuye a medio oriente, especialmente a Egipto, siglos atrás La pita, más conocida por ser de esa especie de panes planos, también tiene sus raíces en ciertas regiones de Grecia, de la India y de África y al ser uno de los alimentos milenarios de esa región del mundo refleja muchas de las costumbres y tradiciones de algunos de estos países. En algunas culturas de África, por ejemplo, es utilizado como una especie de tenedor el cual sirve para que la comida sea llevada a la boca, en regiones más cercanas al Mediterráneo en cambio se usa como una especie de platillo que sostiene y soporta el resto de los alimentos. Al mundo occidental llegó en la era moderna con las primeras invasiones europeas a estos países, sin embargo su popularidad alcanzó su tope máximo a mediados del siglo pasado cuando empezó a utilizarse en países de Europa y Norte América como sánduche, es decir, como un tipo bolsillo el cual se rellenaba con distintos ingredientes. Ahora es muy común que este pan esté en las comidas o que se sirva como entrada, ya sea con las típicas salsas árabes como el Tajine de garbanzos o Hummus o con otro tipo de preparación y de relleno. Pita es su nombre occidental, si se visita otros países como Turquía o Arabia habría que denominarlo Pide o Khubz respectivamente. Este pan, al igual que el Baguette en Francia, se considera típico de la región y el día a día de cada uno de sus habitantes está acompañado por su sabor. En Grecia se come con queso, con espinaca y papas, en Yugoslavia se sirve acompañado de carne y en Bosnia especialmente en las fiestas del mes de Ramadan se rellena con huevo. En Bulgaria, ya bajo una tradición más europea, sólo se come en ocasiones especiales ya sea para nochebuena o como homenaje a un visitante para darle la bienvenida, en ese caso se sirve con miel. En países de Latinoamérica se popularizó durante la fuerte ola de inmigración árabe y libanesa a principio del siglo XX, sobre todo en la costa norte de Colombia donde sirve de acompañamiento para comidas típicas como el kibbe, arroz con almendras o la panocha dulce barranquillera.

Receta

Ingredientes

500 g. de harina de trigo (podemos usarla integral)

30 g. de levadura prensada o de panadería.

1 cucharadita de sal marina sin refinar.

1 vaso de agua templada.

1 cucharada sopera de aceite de oliva (podemos usar también el que tengamos)

Elaboración del pan de pita

Amasar todos los ingredientes juntos hasta lograr una masa fina y homogénea. Es importante que tanto nuestras manos como la superficie sobre la cual estemos amasando estén siempre enharinada para que no se pegue la masa.

Dividiremos la masa o bola resultante en bolas de unos 50 gramos. Las volvemos a amasar un poco cada una y las dejamos reposar unos 30 minutos.

Aplastaremos y estiraremos cada bola hasta conseguir una tortilla o tortita redonda de unos 20 centímetros.

Las colocaremos sobre una tela enharinada (para que no se enganchen) y las dejaremos reposar hasta que alcancen, más o menos, el doble de su volumen inicial.

Las pondremos al horno, previamente calentado a unos 220 grados, sobre una bandeja ligeramente aceitada (para que no se peguen) durante unos 10 minutos. Durante la cocción veremos que se hinchan un poco. Al sacarlas se deshinchan y quedan ligeramente huecas por el centro.

Nuestro consejo

Si las vamos a hacer para comer recién hechas es conveniente guardarlas entre paños limpios para mantener el pan de pita caliente y tierno.

Para comerlas hemos de hacer un corte o escisión en un lado y dentro podemos poner desde queso, a mermelada, paté de garbanzos (humus), paté vegetal… en fin cualquier alimento que nos guste.

Si hacemos muchas se pueden congelar y siempre tendremos a mano este delicioso pan de pita.
En muchos comercios ya las venden prácticamente hechas (precocinadas) A menudo sólo hay que hornearlas o ponerlas en la tostadora unos minutos. Si antes las humedecemos ligeramente con agua aún quedarán todavía más crujientes.

Hummus, aderezo exótico de Arabia

El hummus es un puré de garbanzo, un alimento tradicional árabe, aunque también existe la versión mediterránea. Aunque se trata de una receta antigua y hay restaurantes en el todo mundo donde lo puedes degustar, este dip no es muy popular fuera de las áreas de su origen.

Incorporar hummus a tu alimentación, por lo menos unas cuantas veces al mes, será de gran utilidad para potenciar el mejor funcionamiento de tu cuerpo. Además su peculiar sabor y textura añadirán un acento de sofisticación a tu rutina.

Lo ideal para consumirlo, es prepararlo en casa y consumirlo fresco, aunque también lo consigues empacado en prácticamente cualquier supermercado. Si te decides por la segunda opción, lo recomendable es ingerir cantidades pequeñas, ya que las cantidades que sodio que llega a contener son algo elevadas.

¿Qué le aporta el hummus a tu cuerpo?

El alto contenido de fibra proveniente del garbanzo, ayuda a mejorar la digestión, así como a mantener niveles adecuados de azúcar en la sangre; también, el manganeso y hierro que lo componen mantendrán tus niveles de energía al máximo. Proteínas y carbohidratos son los otros dos elementos principales de estas leguminosas.

El resto de los ingredientes del hummus (que pueden variar) son aceite de oliva –que provee al cuerpo de grasas buenas-; ajo–aliado en el combate de infecciones y las enfermedades cardiovasculares-; y tahini –una pasta de ajonjolí, gran fuente de proteínas y calcio-.

Si te animas a preparar hummus en casa, la receta es la siguiente:

Ingredientes

400 gramos de garbanzos cocidos

2 dientes de ajo

3 cucharadas de tahini o pasta de sésamo

Una pizca de comino

El jugo de 1/2 limón aproximadamente

Unas 3 cucharadas de aceite de oliva

Sal y pimienta negra

Coloca todos los ingredientes en una batidora hasta que consigas una textura cremosa y homogénea.

¿Cómo se come el hummus?

El hummus sirve como un dip, para aderezar bastones de verduras, como calabaza, zanahoria, apio o brócoli. Esto lo hace perfecto como snack entre comidas, para llevar al trabajo, y también para amenizar reuniones, incluso lo puedes incorporar en ensaladas como sustituto de queso o pollo.

Aquí tienes otros usos que le puedes dar al hummus más allá de dip vegetariano:

1. En vez de mayonesa. Puedes untarlo en pan para sándwiches o en tortillas de harina integral, para hacer una especie de burritos “alternativos”.

2. Úsalo como acompañante de pescados blancos o nuggets de pollo.

3. Pónselo como topping a rodajas de berenjena y calabaza previamente asadas, con arroz integral como guarnición.

4. Rellena un pan pita con hummus, diversas verduras y lechuga.

5. Prepara una pasta para empanadas y rellénalas de elote o espinacas sancochadas con ajo y cebolla, y hummus.

También te recomendamos que pruebes una “tropicalización”de hummus que incorpora aguacate. Aquí tienes la receta:

Ingredientes:

200 gramos de garbanzos cocidos

Una taza de cilantro

1 diente de ajo finamente picado

Medio aguacate machacado

3 cucharadas de aceite de oliva

El jugo de medio limón

Sal y pimienta al gusto

Que es el chutney?

En la cocina india el chutney o chatni (del hindi chatni) es una variedad de especias dulces y picantes, originaria del oeste de la India. Se trata de un acompañamiento muy popular en la cocina india, sobre todo para los panipuris o buñuelos, y suele estar acompañada de otras salsas de sabores similares como los encurtidos, papads o raitas.

En el idioma hindi, la palabra equivalente a “hacer chatni” se emplea comúnmente como “aplastar”. Esto se debe a que en el proceso de elaboración del chutney es necesario aplastar diversos ingredientes.

En Europa y Estados Unidos el chutney es más familiar como producto envasado. Para este propósito se le añade aceite vegetalvinagre o zumo de limón, para potenciar las propiedades conservantes.

 

 

 

Más acerca de vinos

Elegir un vino que vaya acorde al menú que vamos a comer o a la compañía puede ser más difícil de lo que se cree. Los mitos se caen con la cocina vanguardista de experimentación y entonces se puede probar un filete de pescado con un tinto seco o una carne con un vino espumoso. Te damos los mejores consejos para que te vuelvas un experto y no te pierdas en el intento.

Bebida natural

El vino, sobre todo el tinto, es una de las bebidas más naturales del mundo después del agua. Basta con dejar que una uva madure para que fermente sin necesidad de químicos ni sustancias adicionales. “El vino era la bebida más sana que podía haber en la Europa medieval, tanto que se usaba para combatir el tifo y de hecho se practicaba agregar un poco de vino al agua para que este la purificara. Así de sano es”,

Y es esta la razón por la que médicos e investigadores relacionan lo natural del vino con beneficios en la salud como contrarrestar la hipertensión, cuidar el corazón, mantener el peso y digerir mejor la comida.

Pero las preguntas se abren cuando estamos frente al estante del supermercado o vinatería y no sabemos qué vino elegir para esa cena a la que nos han invitado. “Antes de elegir un vino se deben saber dos cosas: qué tipo de comida o evento es y el presupuesto con el que se cuenta. Siempre es buena idea buscar en Internet la descripción exacta de algunos vinos”, recomendó Oliver Flosse, experto en vinos de NY y director de los restaurantes MARC.

“Un consumidor que va a ciegas debe empezar a buscar su vino por región, conocer el mejor vino que produce cada país es de mucha utilidad. Y a fin de cuentas lo que se debe buscar es que el vino produzca placer, experimentando se conocerá”, aconsejó por su parte Mario Geisse.

Hay que saber antes que nada que la elección de un vino es según los gustos personales. Un comprador debe atender el origen y sobre todo a lo que le gusta sentir: sabores secos, fuertes, ligeros o dulces y aromáticos. Muchos vinos, sobre todo de empresas serias, tienen una etiqueta en sus botellas que dice expresamente lo que contiene el vino, es buena idea buscar éstos cuando no se sabe nada del tema.

“Selecciona un vino de acuerdo al tiempo, preferencia, así como a la comida que sirven. Si tienes un día de campo y es un día muy soleado, recomiendo un vino blanco crujiente o incluso champán. Por las noches románticas probar un champán Prosecco o menos caro y llevar algunos alimentos frescos para acompañar”, apuntó Flosse.

Para una cena más formal, un vino rosado como aperitivo es una apuesta segura. Una buena regla a seguir es servir el vino blanco con ensalada o mariscos y un vino tinto para la carne. Trata de no seleccionar algo demasiado pesado como aperitivo, ya que todo debe ser equilibrado.

Combinar un vino con un platillo es una elección personal. “Hay personas que prefieren vino tinto con queso y otras se inclinan por el blanco. Otras eligen vinos secos para mariscos y otras dulces. Yo diría que se debe seleccionar el vino por su calidad y por la persona con la que se compartirá el momento”, Oliver Flosse.

“Es importante vincular el estilo del vino con el de los alimentos. Las estaciones también hacen una diferencia: en el calor del verano, los vinos ligeros de alcohol son mejores y en los fríos meses de invierno necesitamos vinos sólidos. Asegúrate de que siempre exista un equilibrio para que el vino no domine el plato que acompaña ni al revés”.

Para Darren Restivo, director de marketing de Biagio Cru and Estate Wines:
Para pasta con salsa de tomate: Rigatoni Red, vino tinto procedente de Puglia, al sur de Italia, y que posee un aroma frutal muy dulce.
Para barbacoas: Bar-b-q Red, un vino francés frutal, ahumado, condimentado pero muy suave.
Para mariscos y pescados: Cinque Terre DOC, vino de la riviera italiana con un bouquet floral que se mezcla con un sabor frutal ideal para comidas del mar.
Para carnes: Malbec, un vino tinto argentino producido en Santa Florentina.

La temperatura

Si no se cuenta con una bodega o cava en casa es mejor guardar las botellas en un lugar donde la temperatura no sea cambiante. Es importante que no sea un lugar ni muy caliente ni muy frío.

“Es muy importante la temperatura a la que se debe beber un vino. La gente dice que el vino tinto debe beberse a temperatura ambiente, pero del ambiente de una cava que está a 16°C. Un tinto arriba de 18°C no se aprecia, es mejor enfriarlo un poco para poder disfrutarlo en su máximo esplendor. El vino blanco debe estar entre los 9°C y 10°C y un espumoso como la champaña hasta 5°C”.Imagen

Tabla para maridajes

MARIDAJE Sauvignon Blanc Chardonnnay Riesling Pinot Noir Syrah Merlot Cabernet Sauvignon Zinfandel
Queso     Frutos secos Feta, cabra y piñones Asiago, havarti y almendras Havarti, gouda y nueces Cabra, brie y nuez de nogal Cheddar, roquefort y avellanas Parmesano, romano y castañas Cheddar, gorgonzola y avellanas Brie y quesos maduros
Carnes y aves Pollo y pavo Ternera, pollo y cerdo Embutidos, ahumados y pato Cordero, embutidos filete mignon y pollo asado Carnes asadas, embutidos picantes y pepperoni Carnes asadas a la parrilla venado, ribete y estofado de res Cerdo, filetes de res y pato
Pescados y mariscos Ostras, vieiras y almejas Mero, langostinos, camarones y cangrejo Trucha y  pargo Atún y bonito Salmón Espada, vela y atún Atún a la parrilla Pescados azules
Vegetales y frutas Cítricos, manzana verde y espárragos Papa, manzana, calabacín y mango Melocotón, chiles y peras Hongos, frutas deshidratadas, higos y fresas Tomate y betabel Cebolla caramelizada, tomates y ciruelas Cerezas, peras, tomates y brócoli Pimientos asados y berenjenas
Hierbas y especias Cebollín, estragón y cilantro Estragón, ajonjolí y albahaca Romero y jengibre Nuez moscada, canela y clavo Orégano y salvia Merita, romero, enebro y pimienta rosa Romero, enebro, lavanda y pimienta rosa Pimienta y nuez moscada
Salsas Citricas, ligeras Cremas de leche y pesto Dulces y BBQ Hongos y salsas rojas Salsas condimentadas y BBQ Bolognesa y bernesa Napolitana Condimentadas, cajún y picantes
Postres Helados, sorbetes, pay de limón Pan de plátano y flan de vainilla Pay de manzana y salsa de caramelo Creme brulée y chocolate blanco Pasteles de chocolate y pay de ruibarbo Chocolate amargo, fondue de chocolate y bayas  Helado de café y chocolate semi amargo Tortas de especias y zanahoriaImagen

Cenas ligeras

Cenar liviano no ha de confundirse con comer poco, quedarse con hambre o alimentarse solo a base de ensaladas o frutas. Cenar liviano puede ser la fórmula idónea para compensar los excesos alimentarios del día, equilibrar el resto de la alimentación, no forzar la capacidad digestiva y dormir bien, sin sobresaltos por la acidez, el dolor abdominal, la hinchazón o los gases. A continuación, se destacan cinco propuestas de cenas ligeras, sencillas, sabrosas y que, además, sacian.

Se puede cenar ligero sin que el menú esté “peleado” con un buen gusto por la gastronomía. Las cenas, por lo general, son más livianas que las comidas del mediodía. Pero en ocasiones, por pereza, cansancio o falta de previsión, se recurre a los bocadillos, las pizzas o los platos precocinados como fórmula para resolver esta última comida del día.

En algunos casos, puede interesar desglosar el menú de la cena y concentrar los alimentos proteicos, sin carbohidratos. Esta fórmula se sugiere para favorecer el adelgazamiento, si bien no es eficaz para todas las personas, ya que cada una tiene unas necesidades y unas limitaciones alimentarias determinadas. Por ello, para estar bien planteada, puede necesitar el consejo de un dietista-nutricionista.

Las siguientes son cinco propuestas de cenas ligeras, sencillas y muy ricas:

  1. Bocadillos en versión “light”. Los burritos o los “kebab” son un equivalente al bocadillo tradicional, solo que la masa, al ser más fina, es más ligera que la barra de pan. Eso sí, debido a los ingredientes, lo que pretende ser una cena liviana se puede convertir en un aporte inesperado de calorías si se excede en las salsas, los condimentos o los alimentos grasos. Esta nueva versión de bocadillos se puede rellenar de carne de ternera magra picada, tiras de pollo a la plancha, salmón o atún desmenuzado o bien con tacos de tofu. Cualquiera de estas opciones puede mezclarse con abundantes vegetales crudos -rehogados con el mínimo de aceite- o con verduras asadas.
  2. Ensaladas de arroz o de pasta. Un aporte de energía en forma de carbohidratos en la cena puede ser preciso, bien digerido y muy bien metabolizado, para compensar el desgaste energético del día. Apostar por los cereales integrales tiene doble fundamento:
  • Tienen mayor densidad nutritiva, por lo que son alimentos más interesantes para la salud.
  • Aportan fibra, que colabora en acelerar la sensación de saciedad.

La combinación con un puñado de legumbres se digiere bien y la cena es más completa en lo nutricional, como apuntan las recetas de ensalada de arroz con guisantes o con garbanzos. Muy refrescantes son las propuestas de ensalada de arroz con piña y de pasta con vinagreta. Más contundentes son las ensaladas de arroz con aguacate y gambas o de pasta con pollo.

  1. Pescado fresco, tres veces por semana. Un plato ligero de pescado en la cena garantiza un aporte de proteínas de excelente calidad y apenas grasa si se cocina suave, por lo que permite una buena digestión y promete un buen sueño. El acompañamiento con pequeñas ensaladas, verduras rehogadas, salteadas o asadas brinda el resultado esperado: una cena rica y liviana. Se puede aprovechar la buena temperatura vespertina veraniega para sacar rendimiento a la parrilla con pescados frescos de temporada como las sardinas, las anchoas o el bonito. Un truco culinario para acentuar el sabor de los pescados cocinados así es untarlos con un adobo de ajo, aceite de oliva, un toque ácido (vino blanco, vinagre, zumo de limón, zumo de toronja o de naranja), perejil, sal y una pizca de pimentón o pimientas u otras especias y hierbas aromáticas al gusto.
  2. Platos livianos y sorprendentes con frutos del mar. El marisco es un tipo de alimento muy perecedero, que exige extremar las precauciones de manipulación e higiene tanto en la conservación como en la preparación previa y el cocinado. Las cenas veraniegas a base de una buena ración de mejillones frescos al vapor, de almejas en salsa verde, de gambas con refrito de ajo y limón o de langostinos son propuestas que sintonizan con una alimentación sana y equilibrada. El pulpo a la vinagreta o al estilo tradicional gallego completan un pequeño listado de recetas livianas de marisco.
  3. Cremas o sopas frías. Son un entrante ligero y refrescante que, además, llena el estómago y ayuda a comer después con más mesura. Las posibilidades las marca la imaginación culinaria de quien cocina y los gustos y preferencias. Las verduras y hortalizas suelen ser la base para preparar cremas o sopas con distintas propiedades saludables: diuréticas, como la de apio y manzana o la de pepino; o antioxidantes, como la de betabel o la sopa de tomate. A estas recetas se suma el gazpacho tradicional y sus múltiples variantes: de lechuga, de melón, de sandía, de cerezas…

Consejo: Cenas ligeras para adelgazar

La cena es un momento idóneo para reservar la ración de proteína diaria. En especial, para quienes tienen dificultades para adelgazar, incluso aunque sigan dietas equilibradas hipocalóricas. En estos casos, da buen resultado concentrar en la cena la proteína y los vegetales, sin aporte de hidratos de carbono, que se habrán consumido en su justa medida a lo largo del día.

Este ajuste alimentario puede redundar en un mayor rendimiento metabólico y favorecer la pérdida de peso, siempre que el resto de la alimentación diaria sea equilibrada en aporte de nutrientes. La proteína animal estará representada por pescados de todo tipo, pollo y huevos en tortilla, revueltos o a la plancha, es decir, platos elaborados de manera sencilla, pero deliciosa, y acompañados de variedad de hortalizas, verduras y salsas vegetales.